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CORAZONES DE BAZAR (CUENTO)

Por: Johanna Maritt » Escritora y diplomática dominicana

» j.maritt.hs@gmail.com »


>> He despertado con un fuerte dolor de cabeza, mis sentidos se atrofian con cada latido que me bombardea. Estoy siendo atracada por una nostalgia infinita, desgarradora y levemente esperanzadora. Es como una especie de masoquismo interno. Juzgando los síntomas creo que estoy siendo afectada por una crisis psicológica vibrante y negociadora de mi estado de ánimo. Hoy diez de mayo es un día especial. Espero tranquila sentada en mi sillón marrón reclinable la angustiosa e importante llamada que retrasa cada movimiento que debería estar haciendo este día.

Recuerdo cómo en aquellos años de juventud, rebelde, veraniega y primaveral, mi vida cambió en un abrir y cerrar de ojos. Esta sed que me desecha con cada pensamiento relacionado al terrible invierno que vino después. Juro por lo más sagrado que no lo vi venir, no entendí, ni tampoco sé cómo se apoderó ese frío intenso en mis años mozos.

Cierro mis ojos, consintiendo los mimos de aquella infancia y estas lagrimas que advierten que van a pasear por mi mente todas las tragedias de mi vida. Tomo el pañuelo bordado que pertenecía a mi abuelo y que he atesorado por un largo tiempo, me sirvo un escocés para amortizar los golpes que voy recibiendo con cada extraño sentimiento, que naturalmente salen desde lo más interno de mi memoria.

Leyendo libros sobre la conducta humana he llegado a descubrir ciertas aptitudes que poseen los seres humanos. La psiquiatría es un cordón que alimenta todo juego de ajedrez en la existencia.

Sin embargo no pretendo que comprendan mis ansiedades, ni tampoco aburrirlos con este relato que podría hacerme parecer una víctima ante ustedes. Pese a esto, no puedo contener el gran desahogo que alivia mi alma.

En esta mañana que aguardo un verde acontecer, un nuevo resplandor, como un grito de independencia de los próceres patrios, quisiera partir lejos donde el pasado no pueda alcanzarme.

Esto que estoy empezando a describir es como una novela de terror, por esta causa no les pido que me entiendan, ni yo misma puedo comprender esta historia.

Primero los juegos de casitas de muñecas y mis dos colas en mi cabeza evocando aquel personaje de “la Chilindrina”, formando en mi carácter dócil y ajeno a toda maldad, una niña ingenua y noble. Alegremente fui creciendo con la generosidad propia de una joven de clase media y con la educación exquisita de una familia proveniente de la más alta clase política Mexicana. Mis valores y bondad eran el afrodisíaco que embriagaba a todo aquel que me conocía. Un tío a quien adoro como un padre frecuentaba mi hogar y me llevaba a visitar la casa presidencial, toda la vida hasta hoy ha sido el ángel de mi guarda. Santos, tal y como su nombre suena, así es él .

Los años fueron pasando y desgraciadamente mi madre contagió su espíritu sano y guerrero con el más vil sentimiento de perversidad, maquiavelismo y delirios de persecución.

Había tenido una infancia diferente a la mía. Su adolescencia fue instruida por comportamientos inestables producto de un entorno familiar muy lejos de ser digamos que normal. Su madre, que Dios la tenga en su Santa Gloria, la desterraba de toda autoestima. Sus hermanos de madre la utilizaban para beneficiarse de su conexión política y satisfacer todos sus placeres de opulencia terrenal. En una ocasión me contó que por haber ido con su novio a buscar su documento de identidad, al cumplir sus dieciocho años, cuando regresó a su casa encontró un velorio, ¡vaya sorpresa!, nada más y nada menos que el suyo. Con ese acontecimiento tan burdo, y en la extrañeza y tristeza que la abordaron en ese momento, comprendió que ya no vivía más en ese cascarón malsano. Así que una tía la acogió en su hogar, hasta que a la semana siguiente el padre de su novio Ángel decidió casarla con él, no era para menos, la chica tenía enganche político. Al tiempo ya estaba yo en su panza, para llegar a este mundo insolente, necio, vibrante, cálido, frío y emocionante.

La verdad es que su vida ha sido un infierno, queriendo convertir la mía en una réplica, tipo museo europeo y con todas sus certificaciones de autenticidad.

Mi intención no es fundamentar estas líneas en la pieza artística que todos crean que pueden observar, colgar y manipular a su antojo cualquier parte de mi cansado corazón. No, se los mencioné antes, sólo les pido un gran favor, no me entiendan, no me ayuden, no es necesario.

Cuando marché de casa hace ya unos veinte años fui abandonada a mi suerte y es interesante contarles que esa conducta de echarme y recogerme fue repetida, como aquel niño que nunca pasa los exámenes de matemáticas en cada año.

Ya casi es la hora de tomar mis medicamentos, indicados específicamente para “la felicidad”, bueno así me lo explicó la doctora Pérez, aunque creo que hoy los voy a pasar por alto y en cambio me serviré mi segundo escocés a las rocas.

Con el paso de los años no me he perdido un cumpleaños de mamá, ni navidades, en fin, he tratado de estar junto a ella. Pero al llegar a su casa salgo invadida, aterrorizada, como si estuviese en una película de veteranos de guerras. Algunas veces, y no lo niego, hasta prefiero no visitarla por su crudo trato. La última vez que me atreví a verla me insultó, me agredió como se agreden a los políticos que obviamente no son afines con nuestras ideas.

La ayudaba a limpiar el piso de su casa y a organizar un tiradero de ropa que tenía en la habitación, pero de ella no faltaron las palabras “tú todo lo haces mal”, “no sé para qué te traje a este mundo”, “eres mi peor enemiga”. Despavorida, algo iracunda y compungida me marché.

Tengo unos cinco años sin verla, la he llamado, ha sido en vano. Me manda a decir con la muchacha que la asiste en los quehaceres de su casa que ella no está. Cada tanto le dejo mensajes y le mando un dinerito para sus gastos elementales. Aún así, dice que tengo un mal corazón.

No niego que alguna vez he sentido un odio tremendo y hasta hubo momentos que anduve perdida llorando y refugiando mis carencias en hombres que no valían la pena.

Debo comer algo porque si no este trago hará de mi un estropajo. Aquí en mi casa no tengo muchos lujos, lo indispensable para una vida saludable. Mi esposo suele decir que no debo más perturbar mi vida buscando un cambio de mi madre, dice que ella primero tiene que aprender a quererse para luego poder darme ese amor que espero, y algún día aceptar que repitió su historia conmigo.

Hoy es día de las madres, mi hija Celia, que está con su papá, viene a cenar. Aún no he podido disponer qué serviremos para la ocasión, todos mis sentidos están dispuestos a esperar la tan importante llamada que hace cinco años espero religiosamente. Tal vez, hoy sea el día de mi suerte.

Un sonido me espabila, y sí, es el teléfono móvil de mi esposo Francisco. Una sensación de alegría mezclada con miedo y un cosquilleo en mi estomago que se apodera de todo mi ser me congelan. Mis piernas tiemblan, mis ojos se iluminan y lloran, mis latidos aumentan.

Desde luego le pregunto a Francisco con quién habla, a lo que él absorto y pálido, con lágrimas y asustado, responde bajando su cabeza y con un silencio sepulcral. Estuvimos así casi diez minutos, para mí fueron como veinticuatro horas.

Me paro de mi suave sillón, inclinando mi cuerpo frágil hacia sus muslos, de rodillas, adhiero toda fragancia amarga en su piel, desvaneciéndome en cada chorro de sal que despedían mis ojos. Ya casi inerte, despojada, estoy viajando por aquellos años donde viví en una pensión de mala muerte a unas cuadras de la Universidad Nacional, cuando escuchaba el desagradable ruido de las ratas en sus andanzas por el patio. Mi lamento cuando enfermé y el diagnóstico erróneo de cáncer uterino, las constantes ausencias. Y Francisco llora junto a mi. Una lanza en el pecho me acorrala, mi único deseo es volver a mi niñez, un gemido se desata acompañado de un grito que desarma todos mis argumentos. Sólo quiero irme a casa y descansar en la eternidad con mi madre Antonia.

La han encontrado sola, con un olor putrefacto y varios frascos de pastillas a su lado, un golpe en la cabeza terminó su pesadilla. Entre sollozos pido que Dios salve y alivie su dolor, a donde quiera que haya ido.

De vuelta a mi sillón para vivir mi duelo comprendo con más claridad que tan complejo pueden ser los pensamientos de los seres humanos y estoy furiosa, dolida, triste, y hoy más que nunca me siento sola. Qué amor puede ser más grande que el de una madre y su hijo. Ahora sólo me queda esperar que el reencuentro sea tan genuino como tocar a un recién nacido. Hasta pronto doña Antonia, descanse en paz.

Tengo un lastimado corazón y sé que les he pedido que no me tengan compasión, pero así de incoherente es el cerebro, un día uno dice una cosa y al otro día piensa otra. No es lo mismo llamar al diablo que verlo llegar. Si alguien algún día requiere de lo que me quedó de amor, búsquenme, pregunten por Laura, porque ofrezco en baratija este triste corazón.

Fin

(Todos los derechos reservados)

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QUE NO HAY QUE CREER EN BRUJAS… (CUENTO)

Por: Carmen Stella Van den Heuvel Almonacid  » Licenciada en Periodismo y traductora de textos colombiana

» carmenstellav25@gmail.com


-Mijo, definitivamente ya no hay pasto para las reses, ya hablé con tu padrino, don Teófilo Alcázares para alquilarle el potrero del Páramo, te voy a preparar lo necesario para que agarres camino a las 2:AM.

Doña Vitalia, robusta, trigueña, cara redonda y mejillas rojizas, pelo cano que anunciaba sus 65 años, hizo los preparativos para que su hijo Pedro, emprendiera el viaje con los dos terneros, las cinco vacas y las tres novillas, dos de las cuales estaban para el toro, por lo que se aprovecharía el viaje para buscar un buen padrón.

Pedro Julián, era un joven de 24 años, alto, fornido de tez trigueña, aspecto agradable muy trabajador, el hijo menor. De hecho era quien mantenía todo al día dentro de la finquita, sus tres hermanos y su hermana habían abandonado el pueblo para radicarse en la ciudad y él había prometido no dejar caer lo significaba su hogar.

Su padre, Pedro Joaquín Martín, había desaparecido una madrugada, hacía cinco años ya. Se corrían los rumores que se había ido con su amante a San Jerónimo y allí había hecho un nuevo hogar, olvidándose por completo de la familia que había construido con doña Vitalia.

Se levantó a la 1½ de la madrugada, se puso su machete en la funda atada a su cintura, buscó en un rincón su bordón de guayabo blanco, que terminaba en un forro puntiagudo de hierro, bajó a la cocina sin hacer ruido para no despertar a su mamá, tomo su sombrero, su ruana y las chiguas llenas de viandas, guarapo fresco y agua para el camino.

Se dirigió al potrero y allí abrió el portón para sacar las reses del potrero y las arreó camino abajo.

Ya llevaba media hora de bajada por el camino real, usando su bordón para dirigir a los animales. Todavía le quedaban dos horas de paso largo hasta el río, y otras tres más subiendo hasta la finca de don Teófilo Alcázares. Afortunadamente ese sería un día tranquilo, sin lluvia y por lo que se podía consultar del cielo, tampoco habría mucho calor.

Pedro iba ensimismado en sus pensamientos, tratando de hacer mentalmente un plan de trabajo. Todavía había que desyerbar el maíz, los fríjoles y las alverjas, fumigar el tomate y revisar el cultivo de ahuyamas. Ya pronto podría sacar una producción de todo esto para llevarlo a vender al mercado.

Su amigo Jorge Eleazar lo había entusiasmado para que entre ambos iniciaran un negocio de cría de cerdos.

Tampoco se apartaba de su mente la Meches ¿Cómo olvidar esos ojos fulgurantes y negros, tan negros como su pelo largo que siempre trenzaba, y ese cuerpo hermoso que se escondía tras su uniforme de colegio.

Ya había agarrado valor para hablarle a Merceditas Rígeles y ese domingo habían quedado de verse después de la misa mayor de 11 de la mañana. La iba a invitar a almorzar donde doña Concha, y luego la llevaría a recorrer la feria de San Isidro labrador.

Definitivamente le iba a pedir que fuera su novia. Y a ésta no la iba a abandonar nunca, de ninguna manera iba a ser igual que don Pedro Joaquín, no señor, ese zarandajo no tenía perdón de Dios…

Estaba tan metido en sus pensamientos, que más parecía que estaba viendo una película, que no se dio cuenta que ya estaba al llegar al frente de la casa de la bruja Doña Andrea, cuando de repente un gran pájaro negro se movió bruscamente de lado a lado del camino, tratando de derribar de su cabeza su sombrero.

En el momento no pudo determinar si era un cuervo, aunque más parecía un buitre por el tamaño, de color negro brillante, que hacían juego con unos ojos que por momentos se le antojaban siniestros.

A Pedro el corazón le latía aceleradamente y un calambre de miedo le hacía difícil respirar. No era normal que un ave comenzara actividades antes de las 5:AM.

El animal seguía en su empeño de quitarle su sombrero, se tiraba en picada hacia su cabeza y se acomodaba al otro lado de la cerca para intentarlo una vez más. Los graznidos del ave eran perturbadores y las reses comenzaron todas a mugir descontroladas.

Unos metros más abajo, en el rancho de Doña Andrea, vio a una figura menuda en camisón, con la larguísima cabellera blanca sobre el rostro. Tenía en las manos un velón negro, y caminaba encorvada por el peso de los años. Se quedó viendo fijamente a Pedro y pronunció una retahíla de oraciones que para él no tenían ningún sentido.

En eso se acordó de las historias que circulaban por el pueblo, asegurando de que Doña Andrea era bruja, que en un rapto de ira había matado a su marido, porque nunca le daba dinero por estar atendiendo a una mujer joven. Se dice que había hecho pacto con el diablo y que desde entonces se había dedicado a hacer hechizos para otras personas a cambio de dinero. La verdad que a nadie le constaba estos extremos, pero todos le tenían miedo.

Luego de asesinar a su esposo, echo a la calle a sus siete hijos, no les permitió regresar, por fortuna todos ellos eran adultos, y pudieron seguir su vida…

Pedro no pudo más que apretar el escapulario que pendía de su cuello, con la imagen del Sagrado Corazón por un lado y la Virgen del Carmen por el otro. Su tía Cecilia lo había mandado a bendecir y se lo había regalado de cumpleaños.

Con la mano izquierda buscó la camándula en el bolsillo de su pantalón, y se la mostró a la mujer pronunciando una oración que le había enseñado su tía para conjurar los malos espíritus.

El pájaro se posó tranquilamente en el hombro de la anciana, y un olor singular se expandió por el aire. Podía jurar estar viendo cómo unos jazmines flotaban en dirección a la mujer y en tono molesto giró bruscamente hacia él, mientras se reía de forma resonante mostrando su boca desdentada.

Pedro apenas tenía fuerzas para respirar, se sentía extraño ante las cosas que acababa de presenciar y lo que fue cosa de apenas unos cuantos minutos, él los percibió como si hubiese pasado durante horas.

Sentía como si el corazón quisiese salírsele por la boca, aún sentía miedo y no sabía cómo seguir protegiéndose de aquel engendro, quien se alejaba por el costado de su casa con el velón encendido, el que proyectaba su sombra y la hacía ver mucho más grande de lo que en realidad era.

Por fin la mujer se había hecho una con el pájaro y había volado hacia el interior de la casa, el viento se había congelado, no movía ni una brizna de pasto. Poco a poco, Pedro había logrado recuperar una respiración acompasada, aunque el miedo todavía no abandonaba su espalda y le seguía erizando la piel de sus brazos.

Recuperado el aliento, se dedicó a reunir al ganado que estaba disperso e inquieto, sin duda alguna también estaban asustados.

A quien le podría contar su aventura? Quizás la única que le podría creer era la Tía Cecilia, quien era la única que creía en la existencia de las brujas y quien le había enseñado aquella oración de protección, que le había servido tanto… Ella le había insistido que a donde fuera, siempre llevara una cabeza de ajo.

En medio de lo inesperado se había olvidado de ofrecerle el ajo y rezar la oración que la tía le había enseñado: “Maldi_a de los aquelarres, aquí está tu ajo y una aguja para que te piques el culo y te vayas a los infiernos, en nombre del todo poderoso Corazón de Jesús y la Virgen santísima del Carmen, que tus poderes jamás podrán contra Nuestro Señor Jesucristo y su amadísima madre”.

Lástima que no podían recurrir al señor cura, él era un hombre muy rígido y conservador en su forma de pensar. Aseguraba que las brujas no existían y que era el diablo el que le ofrecía tentaciones a las personas pecadoras para que se pervirtieran y renunciaran a Dios.

Bien dice el dicho, que no hay que creer en brujas, pero que las hay las hay.

El ya no podría pensar que aquello eran creencias de viejas rezanderas, lo acababa de comprobar…

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Condensado de: Nicky Aram
3 de abril de 2017

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INAUGURACIÓN DEL “JARDÍN ESCULTÓRICO DE MI PAÍS” EN LA GALERÍA NACIONAL DE ARTE

TEGUCIGALPA>> Banco del País y la Fundación Pro Arte y Cultura, (FUNDARTE), inauguraron el “Jardín Escultórico de mi País” en el patio interior del edificio del Correo Nacional, en un acto que se enmarca en los eventos conmemorativos al 25 aniversario de fundación de BANPAÍS.

Esta iniciativa de la Galería Nacional de Arte, fue respaldada por Banco del País, ya que su administración considera valioso y meritorio que la muestra de los artistas hondureños sea admirada.

>>Walter Mejía (Gerente Regional de Negocios de BANPAÍS)>>

En ese sentido, se realizó en junio el “l Simposio Nacional de Escultura 25 Aniversario BANPAÍS”, que reunió a 25 artistas nacionales para esculpir igual número de obras en 20 días consecutivos de ese mes.

El gerente regional de Negocios de BANPAÍS, Walter Mejía, al declarar por inaugurado dicho espacio artístico expresó: “para mí es una gran satisfacción y un profundo honor inaugurar, acompañado por todos ustedes, este “Jardín Escultórico de mi País”, un espacio definitivamente dominado por el arte y la creatividad, que se convertirá a partir de hoy en un destino cultural y turístico de nuestra capital”.

Agregó que “para Banco del País es un orgullo, el ser gestores, el ser pilares, el ser canales de apoyo para el desarrollo de proyectos como éste, que refleja que en la familia de Grupo Financiero del País, tenemos una enorme cercanía con los artistas nacionales porque compartimos el interés de promover nuestra identidad, de potenciar nuestros talentos y proyectar al mundo nuestra cultura”.

Durante el programa la Gerente Regional de Seguros del País, Melba Rivera y la Jefa de Gestión y Desarrollo Humano, Lennis Durón entregaron una medalla conmemorativa a los 25 años de BANPAÍS a los escultores, que han dado lo mejor de sí mismos para que este jardín abra sus puertas con una nueva cara, con otros bríos y un aire renovado en su interior, donde los visitantes podrán admirar estas primeras piezas a las cuales seguramente se sumarán otras en el futuro.

BANPAÍS brindó un soporte estratégico a los artistas mediante la ejecución de este proyecto que comprende un testimonio que perdurará en el tiempo y en la memoria colectiva al dar vida a este lugar, dada su gestión y visión por afianzar y promover la cultura hondureña.

En el “Jardín Escultórico de mi País”, permanecerá una evidencia del talento de Honduras, digna de ser apreciada, las 25 obras que quedaron bajo la custodia de la Galería Nacional de Arte son parte de la riqueza artística nacional, por eso está abierta la invitación a todas las familias, a los jóvenes y niños a visitar y a recrearse en este nuevo espacio cultural.

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EXPOSICIÓN ANUAL DE ESTUDIANTES 2017 “MAESTRO BENIGNO GÓMEZ” » ESCUELA NACIONAL DE BELLAS ARTES

TEGUCIGALPA>> Escuela Nacional de Bellas Artes (ENBA), realizó del 30 de octubre al 3 de noviembre, su exposición anual de estudiantes 2017 bautizada con el nombre de, “Maestro Benigno Gómez”, uno de los grandes referentes del arte plástico hondureño fallecido en septiembre de este año.

El evento se llevó a cabo en el salón de exposiciones Arturo López Rodezno de la ENBA, en la cual los alumnos mostraron al publico en general, los magníficos trabajos realizados en el transcurso del presente año lectivo.

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BANDA ESTADOUNIDENSE MAIMOUNA YOUSSEF AND FRIENDS REALIZA CONFERENCIA Y PRESENTACIÓN EN LA ESCUELA NACIONAL DE MÚSICA

TEGUCIGALPA>> La banda estadounidense Maimouna Youssef and Friends y el agregado cultural de la embajada de EEUU en Honduras, Cameron Thomas-Shah, ofrecieron el pasado 3 de noviembre, una  conferencia de prensa en la Escuela Nacional de Música en esta capital.

Los integrantes de la famosa agrupación musical, Maimouna Youssef (vocalista), Amber “A.D.” Harmon (vocalista), Eric Parker (teclado) John Pollard (tuba, guitarra eléctrica y armónica) y Jabari “X-Factor” Exum (percusión) juntos ofrecerán un repertorio variado de música jazz, soul, R&B y hip-hop, hablaron sobre sus orígenes, trayectoria y su gira de conciertos en Tegucigalpa y San Pedro Sula del 2 al 8 de noviembre, siendo Honduras el primer país al que visitan de Centroamérica.

Seguido de la conferencia, la banda realizó una exclusiva presentación e  intercambio musical y de técnicas musicales con los jóvenes músicos de la escuela y personal docente, los cuales tuvieron una magnifica oportunidad para improvisar e interactuar directamente con los destacados artistas estadounidenses.

La Oficina de Asuntos Educativos y Culturales del Departamento de Estado de los Estados Unidos se ha asociado con American Voices para colaborar con un público internacional en todo el mundo a través del programa American Music Abroad (AMA).

Es bajo el auspicio este programa, que llega a Honduras la reconocida banda estadounidense.

Las bandas de American Music Abroad (AMA) representan una amplia variedad de géneros y estilos musicales de Estados Unidos.

Solo en la temporada de giras 2016-2017, las bandas de AMA actuaron frente a públicos de 42 países diferentes.

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AMERICAN BAND MAIMOUNA YOUSSEF AND FRIENDS MAKES CONFERENCE AND PRESENTATION AT THE NATIONAL SCHOOL OF MUSIC

TEGUCIGALPA>> The American band Maimouna Youssef and Friends and the cultural attaché of the US embassy in Honduras, Cameron Thomas-Shah, gave a press conference at the National School of Music in this capital on November 3.

The members of the famous musical group, Maimouna Youssef (vocalist), Amber “AD” Harmon (vocalist), Eric Parker (keyboard) John Pollard (tuba, electric guitar and harmonica) and Jabari “X-Factor” Exum (percussion) together they will offer a varied repertoire of jazz, soul, R & B and hip-hop, they talked about their origins, their trajectory and their concert tour in Tegucigalpa and San Pedro Sula from November 2nd to 8th, with Honduras being the first country they visit in Central America .

Following the conference, the band made an exclusive presentation and musical exchange and musical techniques with the young musicians of the school and teaching staff, who had a wonderful opportunity to improvise and interact directly with the prominent American artists.

The Office of Educational and Cultural Affairs of the US Department of State has partnered with American Voices to collaborate with an international audience around the world through the American Music Abroad (AMA) program.

It is under the auspice of this program that the well-known American band arrives in Honduras.

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